La sauna en Holanda: no digas que no te avisé

balzac“Bájate a la sauna del hotel que no pasa nada”, me dijeron. “Que la gente va en toalla”, insistieron. Pues vi más pito que en mis muchos años de soltera.

Hasta aquel exhibicio-ominoso día en Bélgica me había manejado para esquivar las frecuentes invitaciones a la sauna de parte de todo tipo de personas de mi entorno y, lo que es todavía más aterrador, de absolutos desconocidos. Las historias que habían llegado a mis oídos sureuropeos explotaban con una mezcla de pavor e incredulidad: que si la nudidad no sólo es común sino de obligado cumplimiento (porque meter una toalla en un sitio en el que la gente impregna los asientos con sudor escrotal es muy poco higiénico, ¿sabes?), que si lo de la sauna era una actividad familiar (¿dónde han quedado los picnics?) o incluso para hacer team building con los compañeros de trabajo (¿¿¿QUÉ???).

Si bien el oversharing es lo mío, lo de mostrar todos los tonos Pantone de mi piel a un auténtico desconocido mientras mis poros cumplen con su función secrecional, haciendo que mi nivel de mojabilidad caiga en picado, no va conmigo. Y, aunque los holandeses sean conocidos precisamente por no contar con demasiadas capas de profundidad emocional, no puedo imaginarme compartir semejante situación con alguien por el que tenga un mínimo de sentimientos. ¿Una primera cita? Pues igual no. ¿La persona que más odias de esta galaxia, como en mi caso es el tipo que decidió implantar las bolsas de la compra de papel en un país de lluvia feroz como Holanda? No, gracias.

bolsapapel

Prueba gráfica de que el tipo que implantó las bolsas de papel en Holanda es un auténtico cretino

La primera vez que lancé firmemente mi más absoluto y rotundo NO fue a una compañera de mi clase de holandés. Francesa, de padres bohemios (de esos que están podridos de pasta y se pasan el día en bolas para contrarevolucionar un poco, porque luchar para comer cada día es muy mainstream) y un novio holandés al que le leía los mails para confirmar que ya no la quería. Casi a diario me insistía: “venite, boluda, que está muy bueno”. “Ni en pedo”, le contestaba yo, igualando un notable acento argentino que si no hubiera venido de una burguesita franchuta con amantes bonaerenses me hubiera encantado escuchar.

Así que cuando me vi en un diminuto ascensor cubierta únicamente por un albornoz y rodeadada por unos tipos en chaqué, listos para asisitr a una cena de gala en el mismo hotel belga y totalmente ajenos a lo que acababa de ver en esa sauna, lo consideré alta traición. Y allí mismo, con las risitas de los culitos finos de fondo, le hice jurar a Maromo que aquello nunca se volvería a repetir. Estableceríamos una contraseña, una palabra mágica que le indicaría a mi mejor aunque algo despistada mitad que meterme en una sauna con tales ¿invitados? sería lo último que querría hacer.

Después de haberme pasado esa misma mañana una media hora de reloj riéndome sin parar al descubrir que “escroto” en holandés es algo así como “balzak”, literalmente bolsa para las bolas, la elección parecía sencilla. Citar al genial escritor francés Honoré de Balzac, autor de la imprescindible “La comedia humana”, sería suficiente.

A día de hoy mis suegros siguen sin entender por qué aquel día de primavera en el que nos propusieron aprovechar juntos su suscripción a la sauna local me giré hacia Maromo y con ojos de absoluto terror le dije: “la novela realista francesa del siglo XIX me parece una grandísima mierda”.

12 comentarios en “La sauna en Holanda: no digas que no te avisé

  1. Ahhhh si mis suegros me invitaran a una sauna creo que vomitaría, ya les he visto todo en la playa y no quiero repetir, puajjjjj! Ese día me quedé ciega unos minutos!

    Para las bolsas de la compra, yo compré en España algunas de esas de plástico resistente que se pueden usar mil veces, y voy a todas partes con una plegadita en el bolso (cutre pero práctico). Nunca he entendido las bolsas de papel, y más que no tengan asas! Por dónde demonios se cogen? Aunque la de tu foto sí que parece tener asas…

    Le voy a pasar el post a mi búlgaro para que se ría un poco, hoy le vendrá bien. Escribas lo que escribas siempre consigues que me parta la caja. Incluso hablando de escrotos! 🙂

  2. a un amigo le pasó, lo invitó una rubia despampanante a su sauna en finlandia y al entrar estaba toda la rubia familia, con menos despampanancia, especialmente el abuelo 😄

  3. Yo sería incapaz de ir a una sauna sin toalla. Ya no por el hecho de que me vieran tal y como vine al mundo, si no por el tema de que tiene que ser caldo de cultivo para todo tipo de bichillos indeseables. Y nunca puedes saber lo que otros traen. Por mucho que limpien, no dejan de ser 15 o 20 culos que pasan por ahí y dejan su huella. En fin… cada uno con sus costumbres y traumas (que verte en esa situación tiene que causar trauma seguro).

  4. Si “Ballsack” (versión alemana) levantara la cabeza! Chica, ya sabes que los Peí Bá y la Almañ no son en vano vecinos…. ¿pues no te he contado yo mis penas en ese sentido? Y no sólo en la sauna, sino en un mini baño turco, aún peor, porque tenía al interfecto (Balzac alopécico con piercing incluído, aunque un poco más arriba -¿o abajo?-, en la… cabeza) a un palmo de mi arrugada nariz. Menos mal que cuando vamos de vacaciones en familia hago cabriolas de todo tipo para NO coincidir con mis suegros en la sauna (con mi cuñao tampoco me gustaría), hasta ahí podíamos llegar. Porque no estoy de acuerdo contigo y pienso que es muuucho peor toparse con conocidos/familiares que con absolutely unknows en esas circunstancias. Cuando mis amigas (o amigos, ¡horror!) me invitan a una sauna alego que mi religión católica-musulmana me lo prohíbe. Y que conste que yo la toalla me la llevo, que aunque luego me la abra púdicamente por lo menos hace de barrera entre mis posadeiras (y aledaños) y la maderita rezumante de noquierosaberquéniquién. Por otro lado me extraña que mi hermana se ponga ¡bikini! para entrar en la sauna (quién sabe las humedades peligrosas que absorberá). En fin, difícil problema para el que la única y decadente solución posible consiste en tener la propia sauna en casa. ¡Ven a visitarme que no me quitaré la toalla!

  5. ay amiga 2.0 mía las saunas me causan, un uyuuuuuuuuyyyy qué para qué te cuento, igual que a ti, tienes una vida así como trági-comedia! jajajaja

    Muaaaaaaaakss, no te vayas nunca boluda!

  6. uy, las saunas holandesas son muy divertidas. un dia el chico que estaba detras de mi se tiró un eructo gigante. ni un misero sorry dijo y por supuesto estaba desnudo.

  7. jajaja muy bueno! Yo solo he ido a una sauna en mi vida y fue en Bélgica, y la verdad es que todo el mundo iba en bikini :/ Igual es porque era una sauna pero dentro de un balneario, y al haber más cuartos y cosas raras sí que habría que llevar bikini, no sé :/

  8. Yo aprendí una verdad universal en la sauna. Tras cinco minutos allí haciendo como que no me importaba que me vieran en pelotas me dije:

    Los viejos alemanes son los tipos con los huevos más grandes del planeta.

    Palabrita.

  9. Jajajajaj…yo flipé un poco cuando me dijeron que aquí iba la gente en bolas, y que sobre todo iba gente mayor. El dia que fui le di la razón al maromen al que no le molan las Saunas y Spas nadená (aleluya!): aquello estaba petao de abuelos/as en pelotas, con toalla…en el hombro…ahi con los pendientes colgando…
    Desde ese dia paso, o vamos en otro país donde me pueda poner un bikini, o que no me busquen en la sauna, y de invitaciones (WTF???) ni hablamos.

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