Uno de esos posts moñas para felicitaros la Navidad

Veréis, hace tanto tiempo que no le presto atención al blog que vivo con el constante temor de que vengan los servicios sociales y me lo quiten. Y tener que ir a juicio con manchas de vómito en la camiseta y una botella de cacaolat rellena de Baileys en el bolso. Pero lo cierto es que han estado pasando cosas. Cosas bastante feas y a la vez no tanto, algo así como Adrien Brody.

Si bien es cierto que en un país con semejante producción de lácteos te puedes esperar que te crezcan algo los enanos, lo mío no es ni medio normal. El otro día cuando caminaba ya para casa después de haberme pasado la última hora a lágrima viva por el enésimo desengaño, me puse a hacer una revisión de todo lo que me había pasado en los últimos dos años y pico y me pareció todo tan surrealista que me entró un ataque de risa brutal ahí en medio de la calle. Que mi vecino, que estaba poniendo las luces de Navidad (un Papá Noel en bici con las ruedas que giran, muy conseguido) me miró con esa cara combinación de pena y de nabo que sólo he visto en los holandeses.

Y a pesar de todo, lo contenta que me pongo cuando me dice Maromo que tengo las orejas subdesarrolladas y las manos de un niño de 5 años, pero más bolas que un árbol de Navidad. También me dice que soy toda una señora, pero eso es porque no me ha visto sacándome las bragas de entre los cachetes del culo…

Así que querido 2013, no me voy a andar con rodeos: que te den muchísimo por el tulipán y espero no volver a verte por aquí. Te puedes ir al mismo lugar en el que descansa -espero que en permanente retorcimiento de pezones y otras torturas- 2012. Ya me has oído.

Y luego está lo de que después de una semanita de gira por Alemania podré al fin ir a casa. Oh. Ardo en deseos de ver a mi madre estresadísima por no saber qué cocinarles a dos vegetarianos mientras yo le canto lo de “All I want for Christmas is tofuuuuuuuuuuuuu”. De saludar al conductor del autobús y que la cajera del supermercado me llame “carinyu”. Incluso de que algún colega me diga eso de “es que como estás en el extranjero a ti todo te va bien” y tener que utilizar toda mi fuerza de voluntad para no arrancarle la cabeza.

Me hubiera gustado haber escrito un post explicando cómo es la Navidad en estos países bajos. Te habría contado que aquí lo que tienen es una especie de Papá Noel, Sinterklaas le llaman, que llega el 5 de diciembre desde España, país en el que vive y al que se lleva de vuelta a los niños que se han portado mal (que mi primer encuentro con mi familia política fue  en Sinterklaas y cuando al sobrino de 2 años de Maromo nada más verme le dijeron que venía de la Spanje, en cerocoma el mico estaba llorando y alejándose de mí corriendo). Que a ti, igual que a mí, te costaría mucho no poner los ojos como platos cuando te explican que Sint llega desde Madrid EN BARCO y que sus amigos, LOS TOREROS Y LAS FOLCÓRICAS, siempre van a despedirle AL PUERTO DE MADRID. Sigue leyendo