Un repaso fotográfico y subnormal profundo de los últimos dos años

Veréis, de vez en cuando entro en este blog y me da vergüencita leer algunas cosas. Supongo que es la perspectiva que te da el tiempo, como cuando dentro de 10 años nos acordemos de que en esta época teníamos cursos de risoterapia y nos queramos morir.

Todavía no he desenfundado el desfibrilador para mi pobre mierdiblog, pero mientras decido qué uso le doy ahí va un egotour por mis vivencias más imbéciles de los últimos dos años.

Noviembre de 2014. Moscú.

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I left my heart in Moscú, os lo juro.

Nos recibe en el aeropuerto la intérprete del promotor local, una rubia pizpireta de nombre Dasha con calentadores rosas que nos cuenta desde el minuto cero que desciende de la aristocracia rusa caída en desgracia. Ese mismo día nos lleva a comer y nos explica que ese negocio familiar que nos había comentado antes de pasada y que había comparado de camino al teatro casualmente con Zara (“porque hay que empezar desde abajo”)  es en realidad una empresa de compraventa de armas.

Trabajamos 24 horas seguidas en un teatro militar (con un techo cubierto por delicados frescos renacentistas de tanques y artillería antiaérea, un poco “Rambolangelo”) y decido que ese ruso que han puesto para cuidarme y que me ha caído de mil amores es mi nuevo mejor amigo gay. Como mejor amiga suya, le alecciono cuando me cuenta cosas profundamente rusas: “Me gustó mucho Barcelona, excepto lo de que estaba llena de inmigrantes de otras razas”. Intento que me explique por qué Dasha insiste tanto en que visite la tumba de Lenin con ella pero no logro que me comprenda.

Tal y como me habían encargado, me ocupo de dirigir a un grupo de roadies post-adolescentes rusos que no hablan ni una palabra de inglés. Me doy cuenta de que me llaman “señorita” (así, en español) y de que se dan besos de tornillo los unos a los otros mientras me señalan y se mueren de la risa . Le pido a uno de los técnicos del teatro que sí habla inglés que me traduzca lo que dicen y me contesta que prefiero no saberlo. A partir de entonces decido que, si me van a impersonar, mejor darles carnaza y les pongo nombres en español que les obligo a recordar y a utilizar. Al final del día, Mierdecilla, Nenaza, Carapolla y yo nos hemos hecho inseparables y compartimos una cocacola (tan Cold War, amigos).

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Descubriendo a lo bestia que en algunos teatros rusos VIVE GENTE DENTRO.

Voy a despedirme de mi nuevo mejor amigo para, al fin, retirarme al hotel y dormir. Me habla de su mujer y su hija y se me rompe el corazón en mil pedazos al darme cuenta de que he perdido para siempre a mi gran amigo gay (en serio, un tipo que se refiere a San Petersburgo como Saint Pí… No estoy nada en forma, punto). Le pido que como último gran gesto me ayude a desentenderme de la visita a la tumba de Lenin, sigue sin entender por qué.

Al día siguiente, en plena nube de subnormalidad que emborrona tu cabeza cuando has podido dormir mucho después de un periodo prolongado sin cerrar el párpado, nos meten en un bus turístico para que veamos algo. Caigo en un sueño profundo tan pronto mi culo pisa el asiento del bus (nos dieron mantas en el bus, MANTAS). Me voy despertando a cada ratito y en cada una de las ocasiones por los altavoces del bus escucho comentarios del tipo “y aquí es donde durante la revolución rusa se ejecutó públicamente al 828237237237728932% de la población” o “atravesamos ahora la plaza en la que han quemado vivos a 8238238239292992383 moscovitas”. Me quedo definitivamente sobada con la sensación triunfante de estar en un sitio insuperable.

Antes de volver a casa decido ir a una oficina de correos para enviar unas postales la mar de majas a todas aquellas que participaron en el último intercambio postalero que se me ocurrió. Decido ir yo sola sin el traductor porque total, qué puede pasar. Llego a la oficina, empiezo a hacer cola, miro a mi alrededor, ME HAGO CACA y me voy (y esta es la mierda de explicación de por qué ese intercambio no llegó a pasar… lo siento, os escribiré pronto).

Ya en casa, Barcelona me parece de lo más random. Dónde quedan los gorilas que te cogen el abrigo en los restaurantes con pinta de pertenecer a la KGB,  los carteles de “KACCA” encima de la cajera de cada negocio (en serio, esto es algo que se tendría que avisar a los hispanohablantes que viajan a Rusia), o aquel tipo que avisté desde la sala de desayunos del hotel comiéndose un helado a las 8 de la mañana, en manga corta y a chorrocientos bajo cero. A día de hoy sigo echando de menos profundamente Rusia, ese último reducto en el que el estampado de leopardo todavía lo peta.

Dasha, si algún día lees esto, te prometo que la próxima vez iré contigo a ver la tumba de Lenin y que, a pesar de ser vegetariana y aprensiva, escucharé muy interesada las historias de cómo tu padre caza osos con las manos y de aquella vez que te cosiste a ti misma un dedo hecho trizas.

 

Diciembre de 2014. Barcelona

Tenemos un accidente de moto con un escritor de libros de chistes cuyo mayor bestseller es “Humor de Lepe, chistes seleccionados”. Una de las mejillas de mi trasero pertenece a otra raza durante mínimo un mes.

 

Enero de 2015. Barcelona

Cuando Maromo se pone borde sustituyo el “guapito” habitual con el que me dirijo a él por “grumpy-to”. Y se lo grito alegremente desde el otro extremo de la calle y desde todos los rincones del supermercado. Por cómo me miró una señora aquel 11 de enero del año pasado tuve que darme cuenta de la delgada línea que lo separa fonéticamente de “GRAN PITO”.

 

Febrero de 2015. Barcelona (os prometo que muy pronto os llevo a otro lugar)

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Bragas y sujetadores, hechos por esta sujeta.

Habiendo decidido que soy demasiado inconstante para la vida online, decido buscarme un hobby offline. Me enamoro muy fuerte de coser bragas y tengo a bien apuntarme a un curso de fotografía de producto en un sitio de esos súper intelectuales en los que me tengo que morder mucho la lengua para no hacer chistes de penes. Al profesor, un fotógrafo bastante ilustre, le falla la conexión con el proyector de su portátil y, como casualmente y por temas de trabajo llevaba encima el mío, se lo ofrezco para que pudiera seguir con la clase. A partir de entonces la secuencia es algo así: Profesor proyecta mi escritorio en una pared blanca. Toda la clase puede ver cómo (por temas de curro, lo juro) tenía una foto de David Bisbal en el escritorio. Intentando pasar ese detalle por alto, el profesor abre el explorador de carpetas con el objetivo de abrir su pen drive, abriendo en su lugar una ristra de carpetas llamadas “lencería” que contienen, como habéis podido adivinar, chorrocientas fotos de bragotas (y, lo que es peor, titis en bragotas). Servidora se pone nerviosa y acto seguido tira el bolso al suelo. Lo único que se sale del bolso, y que toda la clase puede ver, son dos cosas: a) una compresa y b) un amuleto que compramos en Japón y que desde lejos se parece MUCHO a una esvástica.

 

Marzo de 2015. Barcelona – Villa Ojete en Alemania

El que es mi compañero de vida y mejor amigo se va de gira durante casi tres meses. Tengo la aparentemente excelente idea de preparar una serie de mails automatizados para hacerle sentir culpable. El primero de ellos dice: “vuelve ya, Lola me ha echado el aliento en la cara y he perdido el conocimiento”.

Decido ir a verle al mierda de pueblo alemán en el que tendrá unas horas libres, cuyo nombre no me esforcé en aprender porque además de ser bien mierda -como ya hemos indicado- su nombre se parecía peligrosamente a la palabra “Butthole” y así que lo fuimos llamando. Tuve que coger un avión y tres trenes para llegar hasta allí, pero mi audacia se vio recompensada en el exacto momento en el que aprendí que  en los macroconciertos se ponen cajas con arena para gatos a los lados del escenario para que los músicos puedan echar una meada rápida entre tema y tema. Nada más que añadir.

butthole

El día que descubrí mi trabajo soñado: “Confetti Manager”

 

Mayo de 2015. Barcelona 

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La primera foto que circula en internet de mis pechos.

El 19 de mayo del 2015 me dan malas noticias. Qué le vamos a hacer.

 

Junio de 2015. La Provenza

Para celebrar la vuelta de Maromo y mi cumpleaños nos vamos unos días a la Provenza en una autocaravana. Como buena paleta de ciudad, me niego rotundamente al plan en un principio, pero Maromo consigue convencerme con dos argumentos:

a) “Desde que te conozco siempre has querido revolcarte en un campo de lavanda. Ésta es la única forma de poder hacerlo y acceder a una ducha en el minuto inmediatamente después”

b) “Tú que te has desmaquillado con salvaslips y que has planchado una camisa con un rizador en la habitación del hotel cuando estábamos de tourné, ¿no vas a poder aguantar cinco días en una caravanaaaaaa?”

provenza

“Cuando palme, enterradme aquí”.

Me rebozo en el campo de lavanda. Maravilloso. Poco después descubro que el hecho de que se trate de una región productora de miel implica necesariamente que haya abejorros ESCONDIDOS EN LOS PUTOS CAMPOS.

 

Agosto de 2015. Hamburgo

hamburgo-parlamento

Señora bajita y morena traspasa la seguridad de un organismo público alemán.

Se me acaba el postureo y me toca irme de gira a Hamburgo, donde en mi único día libre decido hacer un poco de turismo y me cuelo hasta el fondo en el parlamento pensando que todos esos letreros en alemán eran en realidad indicaciones para los turistas. El diputado que me saca de su despacho es muy amable.

Me cojo en un puesto de comida algo que, según Google translate, es “caldo con mutilados” y me dirijo a uno de los museos de la ciudad en el que me maravillo al encontrarme este glorioso pito suelto.

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Todavía no entiendo en qué estarían pensando.

 

Septiembre de 2015. Nueva York

No sé si porque somos muy punkis o porque me niego categóricamente a pagarles las gambas a una familia política que me cae gordérrima regulera, pero el 10 de septiembre de 2015 viajamos a Nueva York (y qué barato es volar en esos días, amigos) para ¡CASARNOS POR SORPRESA!

boda

Foto moñas número uno.

Tras unos días para sacudirnos el jetlag, sentirnos como si nunca hubiéramos salido de Albacete en semejante ciudad y encontrar una peluquera en Manhattan que el día antes de la boda me hiciera un peinado de muñeca victoriana (o de judío ortodoxo, según se mire) para luego levantarme con la peluca correcta sin tener que tocarme un mechón, el 15 de septiembre me caso en el City Hall con mi mejor amigo.

La experiencia me da para varios posts: cómo tuve que pedirle a una coreana que no hablaba inglés que me ayudara a mear en el baño del ayuntamiento; todas aquellas veces que reí como una foca con asma porque nuestro fotógrafo -y testigo de boda- se sentaba todo moñas encima de Maromo para escenificar, con mucha pasión, la postura que quería que adoptara para la siguiente foto; cuando acabé en un supermercado de las afueras vestida de novia con una chupa de cuero y una señora que se parecía a Oprah me gritó “I LOVE YOUR DRESS” desde la otra punta, dándome el susto de mi vida; el road trip por el campo en el que nos enfrascamos a modo de hornymoon, acabando en un hotel rural magnífico en el que, además de recibirnos con un cartel muy cuqui de newlyweds, el propietario pasó una hora y media explicándome todos los folleteos de los primos segundos de la familia real española que tienen lugar en esas habitaciones…

boda-cartel-van-t

Borrando el apellido de Maromo porque el pobre ya tiene bastante.

El amor, motherfuckers.

Noviembre de 2015. Barcelona

En la confluencia de dos eventos felices (1. Me apunto a clases de francés, siendo la única que por edad sabe quién es Kirk Cameron y posiblemente la única lo suficientemente mamarracha como para saber que ahora es un fanático religioso, 2. Me obsesiono completamente con James Bond porque Daniel Craig me parece el feo más melofo de la historia) pasa lo siguiente: Entrego unos deberes de francés en los que explico que me he pasado todo el fin de semana viendo vídeos de Daniel Craig sin camiseta en Youtube. Por primera vez desde que sigo ese curso nos toca leer las redacciones delante de toda la clase.

(Una semana más tarde)

De nuevo en clase de francés, la profesora dice algo así como “las anécdotas que expliquéis no tienen que ser reales, pueden ser inventadas como las de Sandra”. SE PIENSAN QUE NO ME PASÉ DE VERDAD TODO EL FINDE VIENDO VÍDEOS DE DANIEL CRAIG SIN CAMISETA.

Noviembre de 2015. Ámsterdam

Viajamos a Ámsterdam para celebrar que nos hemos casado junto a la familia de Maromo, pero acaban confirmando que son unos absolutos mierdas muy poco considerados y nos encontramos con tres días por delante para disfrutar a solas de la ciudad en la que hemos vivido tantos años. Si desexpatriarte es durísimo, volver al sitio en el que has estado exiliada es completamente marciano. “Mira, justo aquí me pidió aquella compañera de trabajo dinero para drogas”. “¿No fue en ese bar donde tu hermano te exigió que no te casaras conmigo porque no soy holandesa?” “ESO, ATROPÉLLAME, ZORRA”.

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Morning Glory.

Fue totalmente comprensible que, con todos esos sentimientos encontrados, al salir de la ducha y encontrarme con este pelo enrollado pensara que era bastante significativo que dibujara claramente la forma de… ¿unas gafas con nariz de mentira incorporada?

Yisus, este post ha sido intensamente largo. Si has llegado hasta aquí, mándame un mail y te invito a uno de esos cafés de 10 euros del Starbucks. Y quédate conmigo un poco más, que en el próximo post te explicaré lo que ha dado de sí este 2016 y lo voy a acabar con un bombazo. Digamos que hay algo que anunciar a bombo y platillo <guiño> <guiño>.

Siempre vuestra y sin frenos,

Sandra Van T.

15 comentarios en “Un repaso fotográfico y subnormal profundo de los últimos dos años

  1. Soy tan fan tuya!!! Estoy segura de Daniel Craig también ha visto fotos tuyas sin camiseta durante todo el fin de semana, jamelga! 😂😂

    Lo que hubiera dado por estar contigo en Rusia!

    Sigue escribiendo, please, con ese talento que tienes… Hay que darte bombo! 😉😘

    • Pobre Daniel, entonces habrá visto que las bragotas me llegan innecesariamente al cuello! Gracias, Pechu de mis amores. La próxima vez te llevo a Rusia en mi equipaje de mano ❤

  2. Has vuelto!!
    Me alegra ver que sigues conservando ese extraño y maravilloso sentido del humor.
    Enhorabuena por la boda, y espero que tu problema médico no sea grave o tenga solución.
    Te seguiré leyendo como antes, y para lo que haga falta ya sabes dónde encontrarme. 🙂

  3. Jajaja me encantas, no te digo la de carcajadas que he soltado…menos mal que no estaba en la calle porque ya sabes como son estos teutones de soseras 😉
    Me alegra mil que hayas vuelto!
    Venga ese 2016.
    Besotes preciosa :-*

    • Pero qué majérrima eres, tú sí que me encantas! A ver si dejo de ser una tía Amparito con el Twitter y podemos hablar de lo soseras que son por esas latitudes (por cierto, en el 2016 casi me hago germanófila, qué susto…). Besos enormes!

  4. Te he echado muchisisssisimo de menos mendruga! (toma, x el abandono al que nos has tenido sometid@s). Yo no quiero café, pero si hay q hacer el monguer, me apunto igual! Qué grande eres, coñe!!! Un abrazo de oso!!!

    • Jajaajajaja, me alegra mucho que me agredas verbalmente con esa gracia porque es verdad que “a quien mendruga, Dios le ayuda”! Muchísimas gracias por el comentario, señorita. No estabas tú en mi mierdintercambio de postales? Sigues teniendo la misma dirección? Porque tengo cosas rusas que mandar ❤

      • Siiii! Estaba y estoy si tienes intención de seguir con ello! Es la direccion de Ca la Mama, asi q manda truñers mil, que yo cada finde bajo a por tuppers! Yo tengo llaveros matrioska a cascoporro desde hace 5 años muertos en un cajón, puedo entender de lo que me hablas…! Pero si el tema va de AK 47 y tal, me abstengo!!!!!

  5. Lo único que lamento del artículo es haberlo descubierto tan tarde. Me ha encantado tu estilo corrosivo y gamberro y me he partido de risa con tus experiencias (excepto el tema médico, en el que te deseo lo mejor). Espero volverte a leer pronto. Muchos besos!

  6. Qué alegría tu regreso! Me he reído con todo el post *salvo alguna cosa*

    ganas de seguir leyéndote y diría más, pero a mí el starbucks no me gusta… con la nueva afición por los baristas que tiene nuestra ciudad compartida ¡muerte a la sirenita!

    • PERO QUÉ MAJA ERES, HOMBREYA! Estoy a poco más de dos meses de expulsar un pequeño ser humano por mi vagina y tengo un brainfart considerable, pero si logro juntar alguna neurona volveré a mi posteo bianual ❤ :*

  7. Sandrita, estoy confundida. Este post es antiguo pero me lo acaba de proponer mi lista de lectura del blog como algo nuevo (de un día, vaya). ¿Ka pasao?
    Escribe algo de vez en cuando para que sepamos que sigues viva. Besotes.

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