Hasta que me alcancen las palabras…

… bueno será este puñado de imágenes.

Dames en heren, ésto es lo que ve casi a diario el mono percusionista que vive en mi cabeza:

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Pareja llega a parking de bicis situado en el centro de Ámsterdam. Él es alto, atractivo, en sus 30 y algo. Ella claramente no acepta su edad -viste como una chavala a pesar de que hace mucho que dejó esa época atrás- y se hace evidente que no ha hecho ningún esfuerzo por peinarse. Hace mucho frío y ella le urge a él a encontrar un sitio en el que aparcar la bici:

[Ella]: ¿Dónde?

[Él, haciendo un claro esfuerzo por hablar español para complacer a su pareja]: A la “izguarra”

[Ella, recordando que hace ya tres años tomó la decisión de no corregirle cuando decía “izguarra” en lugar de izquierda porque le hace MUCHA gracia]: Muy bien, cariño, no olvides enseñarles a mis padres todo el español que sabes ya la próxima vez que vayamos a casa.

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Un pequeñísimo post de felicidad moderada

pavaY aquí me tenéis infraposteando. Lo grave del asunto es que siguiendo con mi tónica promiscua y despistada, tengo nada más y nada menos que tres posts diferentes empezados: la historia de la blogger de cosas bonicas & slow Lou Retrohousewife, mi experiencia en las saunas holandesas (estoy intentando evitar a toda costa utilizar la palabra “genitales”, creo que no hay nada que me dilate más las pupilas de pura grima que semejante palabrejo… pero es que aquí sauna equivale a genitales, entendedme) y una oda al matasuegras como metáfora nada sutil de mi relación tormentosa con la familia política (que en holandés se llama algo así como “familia bonita” o “familia limpia”… ¡JA! Que me expliquen pues la costumbre de hurgarse la nariz a coro).

Pero es que hoy traigo noticias. Y son noticias que molan mucho.

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Spin off vacacional Vol. 2: París era una siesta

PARIS

En general soy muy fan de los productos de belleza naturales. Me imagino como una de esas mujeres que resultan guapas sin maquillar, con una corona de flores (cualquiera de Lucía Be me serviría) y haciendo la croqueta en un campo de lavanda de La Provenza junto a un carlino llamado Napoleón (tan chiquitín y tan lleno de ambición). Hasta que abro el tarro y aquello huele a ombligo de Troll.

Y si te preguntas que a cuento de qué viene ésto que nada tiene que ver con el título y que cómo es posible que en mis fantasías aparezca un perro cuando yo soy muy de gatos, pues bien, la culpa es de París. Porque allí es donde siempre he ido a comprarme los huerto-potingues. Y porque siempre me ha fascinado que hasta las camareras del Burguer King lleven sombra de ojos malva y encajes a las 9:55 am. Quizás es porque he visto ya demasiadas veces a mis gatos lamerse el ojete, pero es ese tipo de glamour el que asocio con los perros.

La primera vez que llegué a París me sentí pequeñísima. Como una de esas actrices que tienen un papel ínfimo en una peli y en los créditos finales aparecen citadas simplemente como “random girl”. Todo era grande y majestuoso, incluyendo a los dos amigos franchutes con los que viajábamos mi amiga y yo.  Esa misma noche descubrí que normalmente un tío grande viene acompañado de unos ronquidos todavía más masivos y me preparé para no dormir en los siguientes 5 días (y preferiblemente para no ahogarles con la almohada).  Extenuada y con un look muy María Antonieta (post-guillotina), me pasaba las noches en el bar del hostal bebiendo tequilas con un mexicano que me decía que me quería exportar a su rancho. Para que por la mañana mis amigos me miraran con esa cara de “aaaayyyy, pillinaaaaa” y yo me imaginaba que el croissant que descansaba en el plato del desayuno cobraba vida y se aferraba a sus cuellos con sus diabólicas patitas hojaldradas

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Historia de dos ciudades (y una de ellas huele a culo)

taleof2citiesQue me perdone Dickens por profanar una de sus obras metiendo un “culo” (no joke intended), pero he pensado que siendo Agosto ésto no lo leería ni el tato.  Me hubiera gustado también haber escrito una de esas intros súper molonas que hacen que te olvides de que tienes un pastel en el horno, un bebé/ adulto entre tus pechos o manejas maquinaria pesada después de haberte tomado un Paracetamol. Pero sí puedo decir que estás a punto leer la historia del vil secuestro de un gnomo y de cómo una vez me desmaquillé los ojos con salvaslips con mucha determinación mientras Maromo me repetía que me iba a quedar ciega. Sigue leyendo

De rechazos y circuncisiones

“Lieve Sandra,

Gracias por presentarte a la vacante de “Periodista Molona para Conquistar el Mundo”. Nos hemos quedado realmente impresionados con tu experiencia y tu educación. Sin embargo, hemos decidido no seguir adelante con tu candidatura. Te agradecemos el interés depositado en nuestra compañía y te deseamos la mejor de las suertes en tu vida profesional.

Un saludo,
Individuo X”

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Lieve Individuo X,

Muchas gracias por tu e-mail. Espero que no te importe que te conteste pero hay algo que no acabo de entender: si te ha impresionado tanto mi perfil, ¿cómo es posible que ni siquiera haya llegado a la entrevista? ¿Problemas con averiguar lo que realmente quieres, Individuo X?

Sin ninguna acritud, pero pierdes a una trabajadora incansable y a una BFF. Verás, en cuanto nos hubiéramos perdido la vergüenza (a mí me habría costado menos que a ti, es un defecto que tengo) te habría contado que hace unos años conocí a los Spin Doctors y que después de escuchar lo fervientemente judíos que eran, se quedaron de piedra calcárea cuando de mi boca salió disparado un ‘are you circumcised?’ ¿Cuánto nos habríamos reído juntos, Individuo X?

Tras meses de relación laborofilial y habiendo pasado ya a terrenos más íntimos, no habría tenido reparo en contarte aquella vez que fui al ginecólogo sin que nadie tuviera a bien avisarme de que aquí te piden que hagas un DESNUDO INTEGRAL y que cuando la enfermera me pidió que me quitara la ropa en un pequeño cambiador (¿alguien le encuentra el sentido a esto?) salí con una bata una talla más pequeña que había ahí colgada y que resultaba ser suya. Para encontrármela haciendo la croqueta en el suelo carcajeándose como una auténtica perturbada ante mi absoluta falta de sentido común y audacia nudista. Y al principio se habría hecho un silencio incómodo entre nosotros, Individuo X, pero luego nos habríamos risoteado a gusto y cada vez que fueras a la impresora y nuestras miradas se cruzaran tú te reirías y me harías el gesto como de ponerte una bata. Sigue leyendo

Spin off vacacional

vuelta

Como expatriada de bien, una de las cosas que más escocida te deja es cuando una de tus conocidas te dice que eso de emigrar no puede ser tan difícil y lo compara con cuando le entró una crisis chorbo-existencial después de que el tipo con un peinado absurdo del que se colgó en Ibiza la bloqueara en el Whatsapp y se fuera de viaje sola a un resort en el que hasta le aplaudían los pedos. Vamos, lo mismo.

Pero para este post quiero dejar los resquemores a un lado. Porque acabo de llegar de vacaciones y porque siento un gran alivio al perder de vista las interpretaciones de Maromo de la canción épica italiana,  quiero compartir con vosotras algunas enseñanzas que me ha dejado este viaje:

  • Que si de camino al aeropuerto a las 6 am Maromo te dice con un entusiasmo inusitado que se acaba de bajar una aplicación para poner quejas (a la red de trenes, al ayuntamiento, al gremio de reparadores de toldos…) eso sólo puede presagiar que durante las vacaciones vas a tener ganas de ahogarle con una almohada mientras duerme en no pocas ocasiones.
  • Que alojarnos en el mismo hotel que el 75% de la muchachada octogenaria italiana nos ha servido como sneak peak de la que se nos viene encima en unos 40 años. Las luchas en el buffet libre son feroces. Sigue leyendo

Me gusta cuando no posteas porque estás como ausente

pescadillaholidaysSabes que vives en el norte de Europa cuando te vas de vacaciones a un lugar en el que están a 30 gradazos y aún así te echas tus buenos calcetines en la maleta. No me bizqueéis así de raruno, que aquí el verano es tan real como los Reyes Magos o la belleza natural de Elsa Pataky. Pero la vita è bella y mañana mismo Maromo y yo ponemos rumbo a Sicilia en nuestro “que vienen las suecas” anual.

Van a ser 5 días de no temer por mi vida cuando se acerca una bici, de no farfullar en vikingo, de no comer abominaciones inundadas en mantequilla, y sobre todo, de no exponer mi sistema inmunológico al hiroshima bacteriológico que supone lavar los platos con aguas residuales (esto se merece un post aparte, aunque por lo que he leído en otros blogs en Alemania es exactamente lo mismo). Sigue leyendo

Mis padres visitan Holanda

paco2Conversación real de hace un momentito por Skype:

[Mi madre]: Hola hija, qué haces?
[Yo]: Pues limpiando como una cabrona para cuando vengáis a mi casa mañana.
[Mi Madre]: Ah tranquila, si no vamos a cambiar la opinión que nos hemos formado de ti en estos 31 años en un sólo día.
[Yo]: …

Nos vemos en unos días, con la panza llena de tortilla, mi maravillosa cera de depilar del Mercadona y unas cuantas Cuores Historia y Vida atrasadas.

Las múltiples vaginas de mi novio y otros desencuentros lingüísticos

Gracias a la rápida intervención de una avispada dependienta de droguería, ahora mismo no hay reposando sobre la repisa de mi banyo un bonito frasco de pastillas para la próstata. De cómo salí de casa determinada a comprar vitamina D y acabé en el mostrador ante una estupefacta dependienta sólo puedo culpar a mi pobre manejo del holandés.

Que este país lo pueblan unas gentes muy rubias que hablan con muchas consonantes ya lo sabía en mi anterior vida, la de antes de expatriarme. Y os aseguro que pasé largas horas emitiendo sonidos guturales delante de un programa de ordenador que evaluaba mi ¿progreso? en el aprendizaje del holandés. Pero lo que me encontré a mi llegada fue un panorama desolador: Sigue leyendo